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Gran Canaria Isla Rural

La isla de Gran Canaria, situada en el Océano Atlántico a 115 kilómetros de la costa de África, es parte del Archipiélago Canario. Su superficie casi redonda ofrece a los visitantes 1.532 kilómetros cuadrados de variedad natural y paisajística.

De origen volcánico, el paisaje grancanario ha sido modelado a lo largo de los años por la fuerza de la naturaleza y la acción del hombre, dando lugar a una isla con gran diversidad paisajística y con poca semejanza entre los distintos puntos de su orografía. Debido a ello, nos encontramos con variados ecosistemas y con un relieve abrupto que origina laderas, profundos barrancos y altos acantilados. Es por la variedad de sus paisajes, por lo que Gran Canaria es conocida como "el continente en miniatura".

Se pueden encontrar enormes diferencias entre el Norte y Centro de la Isla, donde encontramos zonas verdes y cargadas de vegetación autóctona, y el Sur, que cuenta con paisajes más secos y áridos, aunque no por ello con menos encanto. La isla combina lugares tan diferentes como las largas playas de la zona sur, donde el buen clima y el sol se mantienen prácticamente todo el año, y los bosques de las zonas más altas, donde la temperatura es mucho más fresca debido a la altitud y a los vientos alisios.

Gran Canaria ofrece condiciones inmejorables para la práctica del turismo rural.

El clima primaveral, aliciente fundamental del Archipiélago para cualquier tipo de turismo, lo es también para el rural. Permite la práctica de infinidad de deportes al aire libre, entre los que destaca el senderismo. Existen en la isla más de 300 kilómetros de senderos. Hasta finales del siglo XIX no se construyeron las primeras carreteras en Gran Canaria. Con anterioridad existían una serie de caminos, senderos y veredas que comunicaban los puntos más importantes de la isla. Esta red de caminos, conocidos como "caminos reales", ha sido recuperada y preparada para que el caminante pueda disfrutar de la belleza natural de Gran Canaria.

La importante red de casas rurales que se distribuyen por los diferentes municipios grancanarios logran que el turista disfrute de todas las comodidades. La red alojativa es variada y completa. La recuperación de las casas rurales, respetando su estructura clásica y la arquitectura tradicional isleña, consigue que se mantenga intacto el entorno de la zona. Las "casas-cueva" son un ejemplo de esta arquitectura. Estas viviendas sorprenden por el equilibrio térmico que consiguen manteniéndose frescas y agradables en verano y cálidas en invierno.

Los recursos culturales y naturales de Gran Canaria son muchos y diversos.

La isla cuenta con una amplia oferta de museos y centros de artesanía para todas aquellas personas interesadas en conocer la cultura de las islas. En muchos de sus pueblos se celebran fiestas locales donde emergen tradiciones ancestrales que unen a los habitantes de la isla de hoy con los primeros habitantes de Gran Canaria. Monumentos, artesanía, gastronomía y tradiciones se reparten a manos llenas por toda la intrincada orografía de la isla.